El organismo dedicó su Martes de Café a despedir a Eduardo Lamazón, figura clave del organismo durante 24 años
“Eduardo Lamazón fue un Sulaimán más”, dijo visiblemente triste Mauricio Sulaimán, actual titular del Consejo Mundial de Boxeo, al encabezar el homenaje que el organismo rindió este martes al comentarista argentino mexicano durante el tradicional Martes de Café.
La reunión semanal del organismo se convirtió en un espacio de memoria y reconocimiento para uno de los personajes más cercanos a la historia moderna del boxeo mexicano.
La ausencia de Eduardo Lamazón marcó el ambiente desde el inicio, en una sesión en la que el presidente del Consejo Mundial de Boxeo recordó la relación profesional y personal que el cronista construyó durante décadas con la familia Sulaimán y con toda la comunidad boxística.
Mauricio Sulaimán evocó el momento en que su padre, José Sulaimán Chagnon, conoció a Lamazón en Argentina. Lo describió como un joven periodista inquieto, atento y respetuoso, con cualidades que llamaron de inmediato la atención del entonces dirigente del boxeo mundial. Poco tiempo después, Lamazón tomó la decisión que cambiaría su vida: mudarse a México.
“Sin mucho pensarlo, se vino a México y llegó para quedarse”, recordó Sulaimán.
“Con el paso de los años, Lamazón no sólo encontró un espacio profesional en el país, sino que terminó por echar raíces profundas. Según relató Mauricio Sulaimán, murió orgullosamente mexicano, arropado por una extensa red de amistades dentro del boxeo nacional e internacional”, abundó.
Uno de los pasajes centrales del homenaje fue el reconocimiento a su trabajo institucional. Eduardo Lamazón se desempeñó durante 24 años como secretario ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo, un periodo en el que trabajó directamente con José Sulaimán Chagnon. Su labor, de acuerdo con el actual presidente del organismo, estuvo marcada por una lealtad absoluta y una disciplina sin horarios ni restricciones.
“Él fungió como secretario. Veinticuatro años que le entregó en su totalidad a mi papá, con una lealtad incondicional, con una ética de trabajo impresionante”, expresó Mauricio.
Sulaimán subrayó que Lamazón estuvo presente en etapas determinantes de la historia del organismo. Lo mismo acompañó al Consejo en tiempos de crisis que en sus momentos de mayor proyección internacional. Por eso, dijo, nunca fue visto como alguien externo.
“Mi mamá, mis hermanos, todos no lo veíamos como una persona ajena, sino como un miembro más de la familia”, agregó.
Aunque su trayectoria institucional fue amplia, la figura pública de Eduardo Lamazón alcanzó una dimensión todavía mayor cuando tomó el camino de la crónica televisiva. En TV Azteca encontró la plataforma desde la que se convirtió en una voz reconocible para la afición. Ahí construyó un estilo propio, marcado por sus análisis, sus puntuaciones y una personalidad que lo volvió referencia en las transmisiones de boxeo.
Mauricio Sulaimán recordó también que su paso por la televisión permitió que el público conociera otra faceta del argentino naturalizado mexicano. Mencionó sus intervenciones al aire, sus debates con figuras históricas del boxeo.
En la parte final del homenaje, el presidente del organismo reconoció que la despedida estuvo cargada de dolor, pero también de gratitud.
“Hoy, gracias a Dios, ya está descansando en paz, y su memoria ahora ya es eterna”, señaló.
Sulaimán también agradeció el acompañamiento que recibió Lamazón en sus últimos días, con una mención especial para Rodolfo Vargas y el equipo de TV Azteca, a quienes reconoció por el apoyo brindado durante el proceso hospitalario.
Así, entre recuerdos, reconocimiento y una profunda carga emotiva, el Consejo Mundial de Boxeo despidió a un hombre que dejó huella en dos frentes fundamentales del pugilismo: la dirigencia y la narración.
Para el organismo, Eduardo Lamazón no fue solamente un cronista destacado ni un funcionario histórico, sino parte de una familia que ayudó a construir buena parte de la memoria contemporánea del boxeo tricolor y mundial.
Fuente: El Heraldo
Consejo Mundial de Boxeo rinde homenaje a Eduardo Lamazón – El Heraldo de México














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